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A través del espejo

Gustav Mahler:

Posted on mayo 7th, 2010 by henrietta
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Gustav Mahler nació en Bohemia, actualmente República Checa, en 1860 y falleció en Viena, en 1911. Fue compositor y director de orquesta. Sus composiciones se encuentran entre las obras del Postromanticismo más importantes.

 

En las primeras décadas del siglo XX, Gustav Mahler era recordado como uno de los más importantes directores de orquesta y de ópera de su momento. A mediados de ese siglo, una creciente valoración por la interpretación de sus obras y el estudio de su vida, lo reconoció entre los compositores más destacados en la Historia de la Música. Además de sus nueve sinfonías terminadas (diez, si se incluyen los bosquejos de la Décima), sus principales obras son: Lieder eines fahrenden Gesellen («Canciones de un camarada errante»); las composiciones sobre los textos de Des Knaben Wunderhorn («El muchacho del cuerno mágico»); Kindertotenlieder (o «Las canciones a los niños muertos»), con Ruckert-lieder, basándose en ambos casos en los textos y el mismo título de los escritos por el poeta alemán Friedrich Ruckert; también, la renovadora síntesis de sinfonía-ciclo de canciones Das Lied von der Erde («La canción de la Tierra»), con letra de poemas traducidos del chino al alemán.

 

De la etapa juvenil destacan las composiciones ocasionales como tempranos lieder, junto a un logrado proyecto que nunca dejará de causar la propia admiración en el compositor adulto, Das Klagende Lied («La canción del lamento»). El cuarteto con piano, del que sobrevive un único movimiento. Entre este tipo de trabajos fragmentarios está Rübezahl, el fallido proyecto operístico anhelado también por su amigo de juventud, el compositor Hugo Wolf; un primitivo trabajo sinfónico anterior a la Sinfonía Titán; el movimiento descartado de la Primera Sinfonía, «Blumine»; y Totenfeier («Festividad fúnebre»). Salvo pocas modificaciones se convirtió en el primer movimiento de la Segunda Sinfonía.

 

Si bien sobresalió como intérprete operístico, como compositor centró muchos de sus esfuerzos en la forma sinfónica y en el lied. La Segunda, Tercera, Cuarta y Octava sinfonías y La Canción de la Tierra, conjugaron en sus partituras ambos géneros. Mahler introdujo elementos de distinta procedencia como melodías populares, marchas, fanfarrias militares, ligados al proceso mediante un uso personal del acorde, entrecortando o alargando inusitadamente las líneas melódicas, acoplados o yuxtapuestos en el interior del marco formal -dilatado a discreción del compositor- que absorbió de la tradición clásica vienesa. La apariencia de desorden que de esto resulta, con el esfuerzo extra que demandaba reconocer alguna formalidad «clásica» en su estructura, rodeó a su música de incomprensión, atrayéndole una hostilidad casi general, pese al apoyo de una minoría entusiasta entre la que se contaban los miembros de la Segunda Escuela de Viena que lo tenían por su más directo precursor.

 

La revalorización de Mahler fue lenta y se vio retrasada a causa de su gran originalidad.  Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial y por la decidida labor de directores como Bruno Walter, Otto Klemperer y, más tarde, Bernard Haitink o Leonard Bernstein, su música empezó a interpretarse con más frecuencia en el repertorio de las grandes orquestas.

 

Sinfonía n 1, Titán

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